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sábado, septiembre 25, 2010

sobre la globalización y sus mentiras

Este artículo no está relacionado directamente con Alboraia, pero nos afecta a todos en nuestro día a día, y leyéndolo podemos vislumbrar que no es oro todo lo que reluce, ni se nos dicen las verdades con claridad, os pongo una interesante entrevista a Joseph Stiglitz, que siendo del 2007, no ha perdido "frescura":

JOSEPH STIGLITZ PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA

«Los trabajadores de los países ricos son los perdedores de la globalización»
El ex vicepresidente del Banco Mundial ofrecerá en Bilbao una conferencia sobre empleo
BORJA BERGARECHE/BILBAO

Datos personales: nació en Indiana (Estados Unidos), en 1943.
Currículum: es profesor de Economía y Finanzas de la Universidad de Columbia. Fue miembro del Comité de Asesores Económicos de Bill Clinton y vicepresidente del Banco Mundial entre 1997 y el año 2000. El 2001 fue galardonado con el premio Nobel de Economía.

Sus teorías: es el impulso de la 'Economía de la Información' y defiende que una intervención gubernamental selectiva puede mejorar el funcionamiento de los mercados.

Frase : «Quedarse en Irak es peor que irse»

El prestigioso economista estadounidense, Joseph Stiglitz, es uno de los más respetados críticos del modelo económico neoliberal desde que abandonó su puesto de vicepresidente del Banco Mundial en el año 2000. Profesor en la Universidad de Columbia (Nueva York), recibió el premio Nobel de Economía en 2001. Stiglitz visitará Bilbao el próximo día 20 para participar en las jornadas sobre 'Empleo de calidad. Retos para el futuro', organizadas por el Departamento de Empleo y Formación de la Diputación foral de Vizcaya.

-Según el informe de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI), los salarios en los países desarrollados han disminuido 7 puntos desde 1980. ¿Son los trabajadores del mundo desarrollado los perdedores de la globalización?
-Sin duda. En los EE UU, además, muchos trabajadores han intentado hacer frente a esta pérdida salarial trabajando más horas, lo que tiene evidentes consecuencias sociales y en sus vidas familiares.

-¿Y cuáles cree que son los sectores peor parados?
-En general, los trabajadores de baja cualificación en los países desarrollados, en países con sindicatos débiles, en aquellos sectores económicos sin sindicación, además de algunos ámbitos en los que unas condiciones tradicionalmente pobres han empeorado aún más con una economía globalizada.

-¿Por ejemplo?
-El sector minorista en EE UU, donde existe el fenómeno 'Walmart' de contratar trabajadores por tiempo parcial para evitar darles las prestaciones sociales asociadas al empleo. Es otro ejemplo en el que el deterioro de los niveles de vida está subestimado, porque este debilitamiento de los beneficios sociales no se incluye en las estadísticas. Un dato. 50 millones de estadounidenses no tienen seguro médico.

-¿Y quiénes son los ganadores?
-Por un lado, individuos de muy alto nivel salarial -directivos de empresas-, que se han beneficiado de unos costes de producción más baratos y una presión a la baja en los salarios, lo cual les deja más margen de beneficio. Un segundo grupo lo constituirían, en un sentido más amplio, los consumidores, que se han beneficiado del abaratamiento de muchos productos.

-En general, ¿el mundo sale ganando con la globalización?
-Yo diría que estamos peor, especialmente en aquellos países que han respondido a los retos de la mundialización de la economía debilitando las redes de protección social, recortando el gasto público y bajando los impuestos.

-¿Cuál es la relación entre un mercado laboral eficiente y la noción de justicia social?
-El debate en EE UU es muy acalorado y existe un reconocimiento generalizado de que los excesos de la administración Bush han generado una mayor conciencia en torno a la noción de justicia social. El problema es que, incluso con un mercado laboral eficiente, puede ocurrir que aquellos que se encuentran en la base del sistema no alcancen un nivel de vida decente. Y las empresas no pueden hacer frente a esta situación solas, por lo que se convierte en una obligación social.

-Se ha dicho que China construye el 'hardware' e India el 'software'. ¿Un escenario inevitable?
- No, los dos harán ambas cosas. Vamos a asistir a una gran expansión en la producción de 'software' en China y un incipiente crecimiento de industrias manufactureras en India. Esta situación describe sus ventajas comparativas en este momento, y no estoy seguro de que lo sean de aquí a 15-20 años.

-¿Y cómo pueden competir los países desarrollados?
-Cada país tiene su ventaja comparativa, pero es difícil predecir cuál. ¿Quién hubiera dicho que Suiza iba a encontrar la suya fabricando relojes! No hay atributos específicos que hagan que Suiza los construya mejor, se debe a accidentes históricos.

-¿Se debe apostar por la economía del conocimiento y de las ideas?
-Sí. La UE debería enfocar su estrategia en la producción basada en el conocimiento, en el diseño, por ejemplo, de productos, de prendas sofisticadas. De todas formas, no hay que olvidar que los países europeos seguirán necesitando médicos y enfermeras dentro del país, tiendas, empresarios...

-¿Es inevitable la deslocalización de empresas?
-No hay solución sencilla. Una visión dinámica de las ventajas comparativas indica que siempre hay cosas que, en el largo plazo, un país no es capaz de producir de manera competitiva. A los sectores de mano de obra intensiva poco cualificada les es muy difícil competir, y en ocasiones hay deslocalizaciones .

-¿Qué se puede hacer?
-Se puede, por ejemplo, rediseñar una industria determinada para convertirla en un sector de mano de obra cualificada más competitivo, utilizando nuevas tecnologías para darle más valor añadido. El sector textil en EE UU está desarrollando máquinas que permiten diseñar camisas ajustadas de manera perfecta al contorno del cuerpo del cliente, con una precisión y rapidez que ningún trabajador no cualificado en otro país podría hacer.

-¿Qué papel juegan los sindicatos?
-Mire, los países escandinavos han sido quienes han respondido con más acierto a la globalización: altos índices de crecimiento, bajo desempleo, incrementos de productividad altos... Y, recientemente, un ex ministro de finanzas socialdemócrata sueco me dijo que una de las razones del éxito era el papel de los sindicatos. Las centrales ayudan a promover el sentido de solidaridad social y a negociar contratos que aúnan los intereses de los agentes sociales.

-¿Pueden los gobiernos usar los incentivos fiscales de manera eficaz?
-Volviendo al ejemplo nórdico, su exitosa experiencia desmiente la idea de que sólo cabe la adaptación a la globalización mediante la reducción de impuestos.

-¿Apoya la utilización de incentivos fiscales para atraer inversiones?
-Los gobiernos deben ser cautelosos con lo que denominamos 'competencia fiscal' para atraer empresas, porque a menudo es un juego de suma negativa. Las compañías van de un lugar a otro, y lo único que ocurre es que el capital se beneficia de impuestos más bajos mientras que aumenta la presión fiscal sobre los salarios; pero las empresas siempre terminan radicadas allá donde iban a acabar instaladas de cualquier otra forma. Es un juego peligroso, y la Organización Mundial del Comercio debería establecer normas.

-¿Son buenas las recetas del Banco Mundial y del FMI?
-En general, algunas son buenas y otras no tanto. Pero sí se puede decir que han sido negativas para aquellos Estados que han prestado demasiado atención a las recomendaciones del FMI. América Latina, por ejemplo, ha estado creciendo mucho más despacio como región desde que adoptó los consejos del FMI en 1980.

-¿Existe algún vínculo entre las 'recetas' del FMI y la situación política en Latinoamérica?
-Sí. Es interesante ver cómo los votantes, país tras país, han respondido a un rechazo a las políticas del Fondo. Y en aquellos en los que esto no ha ocurrido -México, por ejemplo-, ha sido más por miedo a las alternativas a las políticas neoliberales que inspira el Fondo.

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